Si no se tiene el personal idóneo, las pérdidas pueden ser irreparables
por José Luís Romero*
Algunas experiencias en la región dan cuenta de la poca formación y profesionalismo con que se manejan y operan los más altos y sofisticados sistemas de seguridad de los edificios inteligentes.
¿Llevarías tu Mercedes Benz último modelo con el maestro de tuercas del taller mecánico de tu vecindario? Nadie en su sano juicio contestaría con un enfático “sí” a esta pregunta. Sin embargo, esto es precisamente lo que está sucediendo con los mejores sistemas de seguridad integral que existen en el mercado para los inmuebles inteligentes.Dadas las condiciones y necesidades de los edificios contemporáneos, los mejores sistemas de seguridad centralizan la información para poder tomar acciones correctivas, tanto con asuntos administrativos como con asuntos de seguridad. Es por ello que estos sistemas de seguridad cuentan con una plataforma con la capacidad para integrar todos los subsistemas que componen el inmueble:
Sistemas de seguridad (intrusión, acceso, CCTV)
Sistemas de detección de incendio
Sistemas eléctricos
Sistemas hidráulicos
Sistemas de comunicación (voz y datos)
Sistemas de iluminación
Sistemas de calefacción y aire acondicionado
Sistemas de transportación
Sistemas de automatización
Conocimientos apropiadosAsí como los ingenieros mecánicos que trabajan en las agencias Mercedes Benz tienen las habilidades requeridas para trabajar con un automóvil de lujo último modelo, los operadores de sistemas de seguridad en estos inmuebles inteligentes deben tener el conocimiento apropiado para manejar estos sofisticados sistemas de seguridad integral. Desafortunadamente en la mayoría de los casos no es así.
Para poder desarrollar su trabajo de una manera efectiva, un operador de un sistema de seguridad integral de un inmueble inteligente –– debe de tener estas habilidades:
Tener conocimientos generales satisfactorios en el manejo de equipo de cómputo.
Tener la capacidad de identificar situaciones de riesgo – tanto fuera del inmueble como dentro del inmueble – ya sean amenazas naturales (inclemencias del tiempo) como amenazas ocasionadas por el ser humano (vandalismo, sabotaje, actos terroristas, etc.)
Tener el criterio analítico para distinguir entre las situaciones críticas que es necesario aceptar, y las situaciones de riesgo que pueden ser contrarrestadas vía procesos específicos diseñados para evitarlas.
Debe tener la capacidad y la iniciativa para analizar y explotar la información recopilada por el sistema (archivos de eventos históricos) para mejorar procesos de seguridad existentes, o para implementar nuevos procedimientos – ya que los inmuebles son entes cambiantes.Cuando el operador de un edificio inteligente no tiene la capacidad adecuada para manejar el sistema de seguridad del inmueble en el que trabaja, las consecuencias pueden ser potencialmente desastrosas y sumamente costosas como las que se detallan a continuación:
Sumas considerables de dinero desperdiciadas: se desaprovecha casi en su totalidad la compra millonaria del equipo de seguridad.
Vulnerabilidad: a pesar de contar con un sistema de seguridad de punta, el inmueble y la gente dentro del inmueble se expone a robos, vandalismo y sabotaje, tanto dentro como fuera de las instalaciones.
Pérdidas irreparables: muertes humanas como consecuencia de la ejecución deficiente de los procedimientos de seguridad en un atentado o en una catástrofe natural que no tienen precio.
Pérdida de credibilidad: cualquiera de los puntos anteriores repercute en pérdida de imagen de la institución. Por ejemplo, un banco saqueado con toma de rehenes, una farmacéutica saqueada para obtener materia prima para drogas, un estadio amenazado por un acto terrorista donde cunde el pánico masivo,entre otros.
Una experiencia positiva
A modo ilustrativo y como contraste, veamos lo que ha pasado en los países industrializados, en la Gran Bretaña por ejemplo: Hasta hace algunos años – hasta antes del 2004 – cualquier persona podía trabajar en la industria de seguridad privada, incluyendo a personas con antecedentes penales, o sin ninguna capacitación para hacer su trabajo adecuadamente. Por lo mismo, esta industria tenía una reputación pobre y muy poca gente la veía como una opción para hacer una carrera que valiese la pena. El público, el gobierno y la industria misma reconocieron que era necesario retirar al personal con antecedentes penales y elevar los estándares profesionales. Se creó un Acta de la Industria de Seguridad Privada y la figura de un regulador en esta Industria que se avocara a darle una solución a esta situación. Desde entonces, algunos de los beneficios de esta regulación incluyen:
Mayores niveles de profesionalismo y de integridad
Reducción en la rotación de personal
Una relación más estrecha con el gobierno en cuanto a esfuerzos coordinados de seguridad nacional
El ABC del puesto de operador
¿Qué podemos hacer nosotros por nuestra parte, sin estar esperando pasivamente hasta que sea creado un organismo regulador? ¿Qué puede hacer la organización de una manera activa para asegurarse de que sus operadores tengan las habilidades y las cualidades necesarias para desempeñar de una manera efectiva este trabajo? La respuesta es muy sencilla:
Inicialmente, es indispensable hacer una lista de las funciones esenciales del puesto de operador de seguridad. Las funciones esenciales son los quehaceres básicos que son primordiales para un desempeño apropiado en el puesto.
Una vez que se sabe cuáles son las funciones del puesto, entonces se hacen explícitas las habilidades y las cualidades necesarias que el operador debe poseer para poder desempeñar satisfactoriamente dichas funciones.
Y una vez que se tienen las habilidades y cualidades necesarias para desempeñar las funciones del puesto, entonces se pueden hacer dos cosas según sea el caso.En el caso de que ya se tenga al operador de seguridad contratado:
Se determina la brecha entre las habilidades y cualidades que tiene el operador y las habilidades y cualidades requeridas por el puesto.
Una vez que se determina esta brecha, se pueden desarrollar programas de capacitación adecuadas para el operador.Y en el caso de que se vaya a contratar a un nuevo operador de seguridad:
Todo lo que hay que hacer es asegurarse de que el proceso de selección y contratación nos garantice que el candidato a contratar tenga efectivamente las habilidades y cualidades requeridas por el puesto.Realmente no vale la pena depositar una inversión millonaria de seguridad en las manos de personas deficientemente capacitadas. Sobre todo cuando la solución a esta situación es tan sencilla y cuando los riesgos, las consecuencias y los costos son tan altos.
*José Luís Romero es especialista en la construcción de culturas de alto desempeño con una ventaja competitiva sustentable a través del desarrollo de liderazgo. Para contactarlo visite: www.Skills2Lead.com